jueves, 8 de marzo de 2018
IN EXTREMIS
Apreciados colegas el amor ha traspasado la barrera del tiempo
a través de las redes sociales donde el abrazo es ficticio,
y nos comportamos secamente, sin emociones ni antojos,
hace cuanto que viste el Titanic te lo preguntaba como loco,
mientras te sacudías la nariz con adrenalina restada
después del trafago laboral, hoy se cuentan los días de vacaciones
pero no se pagan las horas trabajadas, el sistema se burla
recuerdas cuando fue el primer día de clases en la universidad,
a pesar del alto índice de deserción escolar, yo te miraba
impaciente, sin odiar al insoportable de Becquer,
abominable injusticia de amor, producto de mi mal de amores,
estuve al borde del suicidio, no pensaría nunca que moriría ahorcado,
tal vez la metempsicosis me salvaría, y deduciría que soy fuerte
lo repetía con ahínco, una y otra vez, es solo un problema de
adaptación al medio, autismo o mutismo, que se desencadenen
nuestras angustias y dudas, que caiga el ultimo angel, seria el
fascinante descenso de los correos electrónicos inarrobicos que
tanto me provocan nausea, he afirmado que el ampersand et es
la mejor opción, para transformar el conocimiento con los
mejores tecnócratas del siglo XXI.
LA GRAN MINORIA
La humanidad va a despertar y nos
irradiamos unos a otros para lograrlo,
aunque este sistema nos ha implantado
tantas cosas malas para que no nos demos
cuenta quienes somos, nada de eso pertenece
a nuestro ser, pero todos los que hacen daño,
los que atacan serán la gran minoría.
Que raro icono el que pende del ordenador,
vibrando la ventana querria decir una invitación,
señales de humo, signos no convencionales,
estamos a las puertas del Anticristo,
el boomerang de los ciegos y los sordos,
no conozco a la Elite, solo al Satelite
de Leonel Rugama, el que se volvió loco
seducido por la Luna, la que tiembla con el Premio Nausea de Literatura,
estamos en el atrio del Palacio de la Cultura, y todavia no me
indican el icono caballero para descargar mis favoritos en
el retrete.
Quien conoce la sala de referencia, o la sala arqueológica,
se vuelven locos los gestores culturales con tantas logísticas.
me vuelvo loco con la lucha enciclopédica,
los portones siempre cerrados como
labios rojos de damiselas encinta de mi terruño.
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